La actriz mexicana Dacia Arcaraz, recordada por su destacada trayectoria en telenovelas como Mi querida Isabel, Yo amo a Juan Querendón y Mañana es para siempre, volvió a aparecer públicamente para compartir uno de los episodios más difíciles de su vida personal: la decisión de someter a su hijo a una cirugía cerebral como último recurso médico.
Dacia Arcaraz se retiró del medio artístico en 2013 para dedicarse por completo al cuidado de su hijo Gonzalo, quien fue diagnosticado con autismo y con síndrome de agresividad incontinente. Durante años, la actriz intentó mantener una vida familiar estable y alejada del ojo público, sin embargo, la condición del joven fue agravándose con el tiempo, al punto de volverse incontrolable y peligrosa tanto para él como para su entorno.
¿Por qué Dacia Arcaraz tomó la decisión de someter a su hijo a una cirugía cerebral?
Según relató la propia intérprete, la agresividad de su hijo alcanzó niveles extremos que alteraron por completo la dinámica familiar: “No teníamos vida. Era incontrolable”.
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Tras múltiples consultas médicas, un psiquiatra les advirtió que el trastorno tendría un carácter progresivo y les planteó como alternativa una cirugía cerebral.
¿Fue inevitable para Dacia Arcaraz recurrir a una cirugía cerebral para proteger a su familia?
En un inicio, Dacia Arcaraz y su esposo rechazaron rotundamente la idea de “tocar el cerebro”, considerándola una opción demasiado riesgosa. No obstante, con el paso del tiempo y ante la falta de mejoras, la intervención se convirtió en la única salida viable.
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La familia tomó la difícil decisión de avanzar con la cirugía, la cual fue realizada en Cuernavaca mediante tecnología láser y aunque la operación no eliminó por completo los episodios agresivos, Dacia Arcaraz aseguró que el cambio ha sido significativo.
“Es un antes y un después”, afirmó, reconociendo que, pese a los retos propios de la adolescencia, la intervención permitió recuperar parte de la estabilidad familiar.
Hoy, Dacia Arcaraz permanece alejada de los reflectores, pero su testimonio ha abierto un debate sobre las decisiones extremas que enfrentan muchas familias cuando se trata de la salud mental y la importancia del acompañamiento médico y emocional en casos de alta complejidad.
