Los tamales de dulce son uno de los antojitos mexicanos que nunca pasan desapercibidos. Su aroma, textura esponjosa y ese característico tono rosado despiertan recuerdos de celebraciones familiares, ferias y, por supuesto, del Día de la Candelaria.
Aunque muchas personas creen que su color proviene de ingredientes artificiales, existe una forma tradicional y sencilla de lograrlos en casa sin recurrir a colorantes. Antes de entrar a la cocina, vale la pena conocer un poco más sobre el origen de este platillo y los secretos que lo han mantenido vigente por generaciones.
¿Dónde se originó la tradición de los tamales?
El tamal es uno de los alimentos más antiguos de Mesoamérica, su origen se remonta a miles de años antes de la llegada de los españoles, cuando culturas como la mexica, maya y zapoteca ya preparaban masas de maíz rellenas, envueltas en hojas y cocidas al vapor. El maíz, considerado sagrado, era la base de su alimentación y de numerosos rituales.
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Con el paso del tiempo, la receta se transformó y dio lugar a una enorme variedad regional. Así nacieron los tamales salados, pero también los tamales de dulce, que incorporaron azúcar, frutas y otros ingredientes tras el mestizaje. Hoy en día, forman parte esencial de celebraciones como la Candelaria, cumpleaños o simplemente como un gusto para cualquier día del año.
¿Cómo preparar tamales de dulce caseros y sin colorantes?
Preparar tamales de dulce en casa es más fácil de lo que parece, y el secreto está en seguir algunos trucos de los tamaleros expertos. Esta receta rinde aproximadamente 13 piezas y logra ese color rosado característico sin usar colorantes artificiales.
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Ingredientes:
- 375 g de manteca de cerdo o vegetal
- 1 kg de harina para tamal
- 1 pizca de sal
- 150 g de azúcar
- ¾ de cucharadita de polvo para hornear
- La mitad de un betabel hecho jugo
- Pasitas, arándanos o trozos de piña al gusto
- Hojas de maíz limpias para envolver
Comienza batiendo la manteca hasta que tome una textura similar a la crema batida. Este paso es clave para que la masa quede esponjosa. Después, agrega poco a poco la harina para tamal a velocidad baja. Una vez integrados, incorpora la sal, el azúcar, el polvo para hornear y el jugo de betabel. No te preocupes por el sabor: el betabel solo aporta color.
Cuando la masa esté lista, añade el topping de tu preferencia y mezcla suavemente. Forma los tamales, ciérralos bien y colócalos en la vaporera sobre una base de hojas de maíz. Cocínalos aproximadamente una hora y media, dependiendo de su tamaño.
Entre los tips tradicionales están: poner una moneda en la olla para saber si se acaba el agua, probar la masa en un vaso con agua para verificar que flote, no abrir la vaporera antes de tiempo y tapar los tamales con trapos para conservar el vapor. Si la hoja se despega fácilmente, están listos.
Hacer tamales de dulce caseros y sin colorantes es una excelente forma de mantener viva la tradición y cuidar lo que consumes. Con ingredientes sencillos y trucos heredados por generaciones, puedes lograr un resultado delicioso, esponjoso y lleno de sabor. Ya sea para una fecha especial o para consentirte cualquier día, esta receta demuestra que lo artesanal siempre tiene un encanto especial y, además, sabe mucho mejor.
