A todos nos ha pasado: el cosquilleo en la nariz, la respiración entrecortada y ese impulso incontrolable de estornudar justo en el peor momento. En medio de una junta, una clase o el transporte público lleno, muchos optan por contenerlo para evitar miradas incómodas o por simple cortesía. Pero ¿aguantar un estornudo puede ser peligroso?
Según especialistas, la respuesta es sí. Aunque parece un gesto inofensivo, reprimir un estornudo puede provocar desde pequeñas molestias hasta lesiones graves.
¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando el cerebro detecta una irritación y desencadena un estornudo?
De acuerdo con información de UNAM Global, este reflejo cumple una función vital: expulsar partículas irritantes o agentes infecciosos de las vías respiratorias. Cuando se impide su salida, la presión generada en el interior del cuerpo puede tener consecuencias inesperadas.
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El proceso del estornudo es complejo y altamente coordinado. Todo comienza cuando el cerebro detecta una irritación en las fosas nasales y activa una serie de músculos: el diafragma, el abdomen, el pecho, los pulmones, la garganta y hasta los párpados participan en la expulsión de aire.
En apenas un instante, una persona puede liberar hasta dos litros y medio de aire a velocidades que alcanzan 70 kilómetros por hora y recorrer una distancia de hasta ocho metros.
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Contener ese impulso no solo interrumpe un mecanismo natural de defensa, sino que también eleva la presión en las vías respiratorias superiores de manera peligrosa.
¿Cuáles son los verdaderos riesgos físicos de intentar reprimir la salida de un estornudo con fuerza?
Médicos de la Universidad de Dundee, en Escocia, han señalado que tapar completamente la boca y la nariz durante un estornudo puede incrementar la presión interna hasta veinte veces su nivel normal. Esto puede derivar en lesiones como sangrado nasal, hemorragias oculares, daños en el tímpano, inflamación auditiva e incluso, en casos poco frecuentes, roturas musculares o desgarros de garganta.
Un caso documentado en diciembre de 2023 por la revista BMJ Case Reports ilustra este riesgo: un hombre sufrió un desgarro de dos milímetros en la tráquea tras intentar reprimir un estornudo. Aunque el paciente se recuperó sin necesidad de cirugía, el incidente encendió la alerta entre especialistas sobre los peligros de este hábito.
¿Cómo debemos actuar correctamente para estornudar sin afectar nuestra salud ni la de los demás?
Los expertos recomiendan dejar que el estornudo siga su curso natural. Si se está en un lugar público, lo ideal es cubrirse con el antebrazo o un pañuelo, evitando usar las manos para no propagar microorganismos. En caso de enfermedad, el uso del cubrebocas sigue siendo una medida eficaz para reducir la dispersión de gotículas contagiosas.
Más allá de la incomodidad social, estornudar es un reflejo protector que no debe reprimirse. Como concluyen los especialistas, el cuerpo sabe lo que hace, por lo que impedir un estornudo puede ser mucho más riesgoso que simplemente dejarlo salir.
