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¿Por qué no debes quitarle las uñas a los gatos? Desventajas de la desungulación
Las garras de los gatos son parte esencial de su naturaleza y les permiten jugar, trepar y defenderse.La desungulación (o oniquectomía) es la amputación quirúrgica de la última falange para evitar que las uñas vuelvan a crecer. Aunque algunos propietarios la consideran como solución rápida para evitar arañazos o daños al mobiliario, la comunidad veterinaria y de bienestar animal advierte que se trata de una práctica dolorosa, mutilante y con efectos adversos importantes.
A continuación te explicamos por qué no es recomendable y qué alternativas hay para convivir con un gato sin quitarle sus garras.
¿Qué es la desungulación y cómo afecta al gato?
La desungulación no es solo quitar la uña: implica la amputación de la última falange del dedo bajo anestesia general. Esto impide que la uña vuelva a crecer, pero altera la anatomía y la biomecánica de la pata.
Las uñas retráctiles del gato cumplen funciones esenciales: les sirven para caminar, trepar, cazar, marcar territorio y defenderse. Suprimirlas equivale a limitar herramientas vitales para su vida cotidiana y bienestar.
¿Cuáles son los riesgos de quitarle las uñas a un gato?
Los efectos adversos pueden ser inmediatos y a largo plazo:
- Dolor agudo y riesgo de hemorragias durante la cirugía.
- Dolor crónico y sensibilidad en las patas, que pueden durar semanas o volverse persistentes.
- Alteración de la marcha: al cambiar la forma de apoyar la pata, pueden aparecer cojera, sobrecargas y problemas articulares.
- Infecciones y complicaciones posoperatorias en el lecho ungueal.
- Problemas conductuales: ansiedad, irritabilidad y aumento de la agresividad por frustración o dolor.
- Pérdida de mecanismos naturales de defensa, lo que hace al animal más vulnerable en caso de salida al exterior.
Organizaciones veterinarias (por ejemplo, grupos de medicina felina) y algunas normativas regionales han condenado o prohibido la práctica. En España, por ejemplo, hay comunidades autónomas que recogen la prohibición de la desungulación, y sociedades científicas la desaconsejan por “mucho dolor y ningún beneficio para el animal”.
¿Qué alternativas seguras existen para evitar daños en el hogar?
Si el motivo principal para plantear la desungulación es proteger muebles o evitar arañazos, hay soluciones eficaces y no invasivas:
- Rascadores y postes: ofrece variedad (verticales, horizontales, de cartón, sisal) y ubícalos cerca de las zonas que el gato suele marcar.
- Corte de uñas regular: cortarlas cada 2–4 semanas evita que se enganchen y reduce el daño. Usa cortaúñas específicos para gatos y aprende la técnica correcta o pide al veterinario que te muestre.
- Fundas de silicona para uñas (nail caps): se adhieren sobre las uñas y reducen el daño a muebles y a personas mientras el gato las usa.
- Enriquecimiento ambiental y refuerzo positivo: premios, juego y rutinas que redirijan la conducta de arañar hacia objetos apropiados.
- Entrenamiento y disuasivos suaves: colocar objetos que desagraden al gato (sin hacerle daño) o utilizar doble cinta adhesiva temporalmente en zonas problemáticas para que deje de usarlas.
Consulta siempre con un veterinario felino para diseñar un plan adaptado a la edad, carácter y salud de tu gato. Cortar solo la punta, evitando la zona rosada (el hiponiquio), con calma y premios.
Si cortas por accidente y hay sangrado, aplica polvo estíptico y presión; si no cede, consulta al veterinario. Acostumbra al gato desde pequeño a que le toquen las patas para que el proceso sea menos estresante.