El legendario cantante español Julio Iglesias, ícono de la música romántica con millones de discos vendidos, se ve envuelto en un escándalo de proporciones internacionales. Dos exempleadas presentaron una denuncia formal el 5 de enero ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España por presuntas agresiones sexuales ocurridas en 2021 en sus residencias de República Dominicana y Bahamas. Una investigación de tres años revela testimonios de múltiples mujeres que describen un ambiente de control absoluto, humillaciones y abusos reiterados.
¿Qué revelan las filtraciones de fotos y audios?
Periodistas y programas especializados han difundido imágenes exclusivas donde Julio Iglesias aparece asistido por jóvenes trabajadoras en entornos privados, como playas de Punta Cana. Audios filtrados capturan relatos desgarradores: una mujer habla de “esclavización moderna” al sentirse obligada a complacer al artista a cambio de su empleo. Otro audio detalla alcoholización forzada con tequila y vino, seguida de agresiones físicas y verbales que generaron dolor e impotencia.
¿Por qué lo comparan con Jeffrey Epstein?
Varios analistas y medios destacan paralelismos con el caso Epstein por la existencia de un sistema con intermediarios que facilitaban el acceso a las víctimas y mantenían el silencio. En las propiedades de Iglesias, según los testimonios, pasaban numerosas personas mientras se normalizaban prácticas coercitivas. Aunque las escalas difieren —Epstein involucraba tráfico de menores—, el elemento común es el abuso reiterado durante años en un entorno de poder desequilibrado y con presuntos cómplices.
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¿Cuáles son las consecuencias legales y sociales?
La Fiscalía abrió diligencias de investigación por posibles delitos de trata de seres humanos, agresión sexual y condiciones laborales abusivas. Las presuntas víctimas aportaron pruebas como documentos laborales, mensajes, registros de llamadas y exámenes médicos. Organizaciones de derechos de las mujeres respaldan la denuncia y exigen justicia. En redes y prensa, el caso genera debate sobre el abuso de poder en la industria del entretenimiento.
Este escándalo pone en jaque la imagen intachable que Julio Iglesias construyó durante décadas. Más allá de las investigaciones en curso, invita a reflexionar sobre cómo el poder y la fama pueden encubrir dinámicas de vulneración. La verdad emerge gracias al valor de quienes decidieron hablar, recordándonos que ningún estatus exime de responsabilidad.
