El maquillaje en 2026 deja atrás las normas rígidas y la obsesión por la perfección para dar paso a una belleza más libre, experimental y emocional.
Este nuevo año invita a jugar, a probar sin miedo y a usar el maquillaje como una herramienta de autoexpresión que realza la personalidad de cada rostro. Las tendencias miran al pasado, se apoyan en la tecnología y celebran la individualidad.
¿Cómo se convierte la piel translúcida en la gran protagonista de los looks de 2026?
La base de cualquier look será una piel natural, luminosa y con efecto “segunda piel”. Las bases pesadas pierden protagonismo frente a fórmulas ligeras, correctores estratégicos y productos de tratamiento que afinan la textura del cutis.
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Se buscan acabados translúcidos que dejen ver pecas, pequeños brillos naturales y una piel real que respira. El objetivo no es parecer desmaquillada, sino lucir una piel cuidada, fresca y saludable.
¿Qué cambia en la forma de maquillar los ojos para lograr miradas suaves y actuales?
En los ojos, 2026 se despide de los delineados ultra definidos. La tendencia apuesta por sombras bien trabajadas, difuminadas y sin líneas duras.
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Los tonos neutros, malvas, marrones cálidos y taupes dominan las paletas, aplicados en texturas cremosas que se funden con la piel. El resultado son miradas románticas y envolventes, más cercanas a la realidad que al maquillaje perfectamente estructurado de las redes sociales.
¿Por qué los labios jugosos y difuminados marcan tendencia?
Los labios se alejan del perfilado marcado y del acabado mate extremo. Este año triunfan los bordes difuminados, los efectos mordidos y las texturas hidratantes.
Bálsamos con color, aceites labiales y glosses ligeros aportan volumen visual y un brillo saludable. Los tonos frambuesa, cereza suave, nude rosado y melocotón refuerzan esa imagen de labios cuidados, sensuales y confortables.
¿Cómo regresan los acabados metalizados y holográficos para transformar el maquillaje cotidiano en el 2026?
Para quienes buscan un maquillaje más atrevido, los acabados metalizados cobran fuerza en ojos, pómulos y labios. Inspirados en los años 60 y 70, estos brillos evolucionan hacia versiones más sofisticadas, con pigmentos satinados, metálicos e incluso holográficos que cambian según la luz. El brillo deja de reservarse para ocasiones especiales y se convierte en un símbolo de celebración cotidiana y lujo moderno.
En 2026, el maquillaje se transforma en un reflejo auténtico de quiénes somos: más natural, más emocional y sobre todo, más personal.
