Zimapán es un Pueblo Mágico de Hidalgo que mezcla historia minera, naturaleza intensa y planes para todos los estilos de viajero. Está al pie de la sierra hidalguense y, en pocos kilómetros, pasa de un centro colonial tranquilo a cañones imponentes, bosques, manantiales y grutas que se sienten como otro mundo. Además, es el municipio más grande del estado y su identidad sigue muy ligada a la minería, con sitios como la mina La Plata que todavía se puede visitar.
Si buscas qué hacer en Zimapán Hidalgo para un fin de semana completo, la clave es armar un plan mixto: centro histórico por la mañana, naturaleza por la tarde y un cierre con comida local y descanso en cabañas.
Pueblo Mágico minero y calles con historia
La primera parada suele ser el corazón del pueblo. Zimapán conserva ese aire provinciano de calles empedradas, viejas casonas y residencias que recuerdan su pasado colonial. Aquí también se sienten las tradiciones de Zimapán, Hidalgo en lo que se ve y se compra: artesanías como ayates bordados, morrales, juguetes de madera, cestas y figuras decorativas de migajón, además de manteles bordados y tejidos a gancho.
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Un dato que ayuda a planear, Zimapán está a unas 2 horas y cuarto de Pachuca, a 2 horas y media de Querétaro y a 4 horas de la CDMX, así que es ideal para escapada rápida sin complicarse.
Parroquia de San Juan Bautista
En el centro destaca la Parroquia de San Juan Bautista, una visita clave incluso para quien solo va por naturaleza. Es famosa por su arquitectura barroca y por un detalle que no pasa desapercibido: su púlpito es considerado único y tiene una escultura en forma de flama, con una planta octagonal y medallones con santos.
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Además, se le reconoce como una de las construcciones barrocas mejor logradas en la zona de la Sierra Gorda, y se ubica en Lerdo de Tejada 1, en el Centro de Zimapán. Este punto funciona perfecto como “arranque” del itinerario: lo recorres rápido, tomas fotos y te lanzas a los atractivos naturales de alrededor.
Aventura bajo tierra en Grutas de Xajhá
Si lo tuyo es el turismo de aventura en Hidalgo, las grutas son un sí o sí. En la zona se promueven las grutas de Xahjhá junto con el Cañón del Infiernillo como una dupla de experiencia natural intensa.
Además, Xajhá es conocida por combinar grutas con aguas termales alrededor de 40 grados, un plan perfecto para quien quiere explorar y luego relajarse. Este tipo de visitas suelen ser el momento más “wow” del viaje: entras a un ambiente distinto, con roca, humedad y silencio, y sales con la sensación de que Zimapán guarda secretos bajo la tierra.
Dunas rojas de Pacula el paisaje que parece de otro planeta
Uno de los sellos más sorprendentes de la región son las dunas rojas de Pacula. Se describen como un escenario que parece de Marte por el color rojo intenso del suelo.
Este es el lugar ideal para fotos con luz suave, sobre todo en la tarde. La escena es simple, pero impactante: arena rojiza, cielo abierto y un ambiente que se siente fuera de lo común. Si buscas un plan corto pero memorable, este es el punto que convierte la escapada en algo diferente.
Presa Fernando Hiriart
Otro de los atractivos que le dan fama a Zimapán es su presa. La experiencia típica aquí es disfrutar las vistas espectaculares y recorrer en lancha, un plan que suele gustar en pareja, con familia o amigos.
Y si quieres sumar más agua y aventura, también está la Presa del Infiernillo, donde se puede pasear en lancha, hacer pesca deportiva con renta de cañas y conocer puntos como la Cortina, la Peña del Águila y cañones cercanos. Incluso hay zona de asadores y palapas, y la posibilidad de hospedarte en cabañas. En resumen: si tu idea es un plan de naturaleza sin caminar tanto, las presas son la opción más cómoda y visual.
Cañón del Infiernillo Villa de la Encarnación y Parque Nacional de los Mármoles
Para cerrar el viaje con broche de oro, Zimapán tiene tres clásicos que se sienten “de película”. El Cañón del Infiernillo es una maravilla natural formada por los ríos San Juan y Tula, y además está ligado a infraestructura hidroeléctrica importante. Se ubica cerca de Zimapán, a 27 km, en el límite de Hidalgo y Querétaro.
Luego está Villa de la Encarnación, famosa por sus Senderos Místicos y por la experiencia completa: recorridos entre manzanas y piñones, vinos, ates de frutas del bosque y truchas, además de aventura como espeleísmo, ciclismo de montaña, rappel, senderismo y tirolesa.
Y para quienes aman los miradores, el Parque Nacional de los Mármoles promete atardeceres y biodiversidad, con un plus en temporada invernal: la experiencia de las nevadas. Si todavía te queda energía, hay más rarezas naturales y culturales como El Vigilante, un monolito de 15 metros, y sitios con huellas antiguas como petroglifos y pinturas rupestres en Xindhó.
Con todo esto, Zimapán Pueblo Mágico se confirma como un destino que sorprende por variedad: grutas, dunas, presas, cañones, bosque y tradición, todo en un mismo fin de semana.
