La humedad es uno de las principales molestias para las familias que viven en hogares donde la lluvia predomina. Si bien hay un sinfín de productos en el mercado que prometen acabar con este problema, lo cierto es que hay una solución mucho más accesible para todas las personas: los gises.
Aunque no lo creas, los gises son los grandes enemigos de la humedad. A pesar de tratarse de un material ampliamente utilizado en la escritura y el dibujo, pero también tiene aplicaciones prácticas en el hogar.
Su composición a base de carbonato de calcio y yeso lo convierte en un recurso útil para solucionar problemas domésticos como la invasión de hormigas y la humedad en espacios cerrados. A continuación, te contamos cómo usar gis para prevenir estos inconvenientes y mantener tu hogar protegido de manera sencilla y económica.
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¿De qué están hechos los gises?
El gis se elabora principalmente con yeso, un mineral formado por sulfato de calcio hidratado, presente en rocas sedimentarias, cuevas y desiertos. También puede contener piedra caliza o micrita blanca de grano fino, lo que lo hace rico en carbonato de calcio.
Para su fabricación, se mezcla yeso con agua y otros materiales como el caolín, obteniendo una pasta que se vierte en moldes hasta endurecerse y secarse. Gracias a sus propiedades absorbentes y a su composición química, el gis puede tener aplicaciones inesperadas en el hogar, como repeler hormigas y reducir la humedad en ciertos espacios.
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¿Cómo usar gis para ahuyentar hormigas?
Uno de los usos menos conocidos del gis es su capacidad para mantener alejadas a las hormigas. Para lograrlo, sigue estos pasos:
- Identifica los puntos de entrada de las hormigas, como puertas, ventanas o grietas en las paredes.
- Traza una línea gruesa con gis blanco en las zonas por donde suelen ingresar.
- Refuerza el trazo cada cierto tiempo para mantener su efecto.
¿Cómo usar gis para reducir la humedad?
Otro uso práctico del gis es su capacidad para absorber la humedad en espacios cerrados, ayudando a prevenir la formación de moho y malos olores. Para aplicarlo, sigue estos pasos:
- Corta una barra de gis en pequeños trozos.
- Coloca los fragmentos dentro de una bolsa fina o de tela transpirable.
- Ubica la bolsa dentro de clósets, armarios o alacenas, donde la humedad sea un problema.
- Cambia los trozos de gis cada cierto tiempo, dependiendo del nivel de humedad del lugar.
El yeso y el carbonato de calcio que componen el gis tienen propiedades absorbentes, lo que les permite retener la humedad del aire y reducir la condensación en los hogares.