Un vídeo que formó parte de un episodio de la serie Inexplicable Latinoamérica, History Channel, volvió a poner en el centro del debate la leyenda del Tlahuelpuchi, la llamada “bruja vampiro” del folclore mexicano. El investigador Antonio Samudio y su equipo aseguran haber captado en 2006 a una figura en ritual que, según su testimonio, coincide con la descripción tradicional de este ente que, en las comunidades, se asocia con la muerte de recién nacidos.
¿Qué muestra el video y cuándo fue grabado?
Según la reconstrucción difundida en la serie, las imágenes corresponden a una salida de campo realizada en la noche del 29 al 30 de abril de 2006, en una zona rural del Estado de México. En el metraje se aprecia una figura humanoide con vestimenta de pieles y objetos colgantes que realiza una especie de danza ritual. El equipo afirma que al enfocarla, los ojos de la entidad “brillaban” y el rostro llegó a verse “deformado” antes de que la figura desapareciera.
Samudio y su equipo relataban que, tras la aparición, revisaron el perímetro y encontraron presuntas pruebas materiales: ropa desgarrada, mechones de pelo con sangre y un “bastón ritual”, una rama cuyo origen no coincidiría con la vegetación local, según los investigadores. Estas piezas fueron presentadas en el episodio como respaldo físico al avistamiento, aunque el material y su cadena de custodia no han sido sometidos a una verificación científica pública.
Te podría interesar
¿Qué relación tiene esto con las muertes de bebés que se mencionan en la investigación?
El episodio también hace referencia a una serie de muertes infantiles registradas en la misma región, que marcaron profundamente a las comunidades locales. Según testimonios recogidos en su momento, muchas madres aseguraron que sus hijos habían sido atacados por seres extraños, dejando marcas en el cuerpo de los pequeños que fueron descritas popularmente como “mordidas de bruja” o “lesiones de bruja”.
Aunque en los certificados oficiales la causa de defunción variaba, el imaginario colectivo apuntaba a la acción de la Tlahuelpuchi, figura ancestral del folclore mexicano temida por su supuesta predilección por la sangre de los recién nacidos. De acuerdo con lo mostrado en el documental, el Registro Civil confirmó la muerte de al menos nueve bebés, cuyas edades iban desde unas pocas horas de vida hasta los cuatro meses de edad.
Te podría interesar
Un detalle que reforzó la leyenda es que cuatro de ellos aún no habían sido registrados, por lo que ni siquiera contaban con nombre oficial. Para los habitantes, este hecho fue interpretado como un elemento adicional que los hacía más vulnerables a los ataques de la bruja vampiro, ya que las tradiciones señalan que los infantes no bautizados o sin registro son los más expuestos a estas entidades.
¿Es real lo que se ve o puede tratarse de un montaje?
La difusión del video no pasó desapercibida y pronto reavivó el debate en torno a la leyenda del Tlahuelpuchi. En redes sociales y medios digitales, algunos usuarios interpretaron las imágenes como la primera prueba contundente de la existencia de esta mítica “bruja vampiro”, considerada durante siglos responsable de extrañas muertes infantiles en regiones de Tlaxcala y el Estado de México.
Aunque los testimonios y el video aportan un fuerte componente narrativo y cultural, no existe hasta la fecha un peritaje científico independiente que respalde de manera concluyente que lo captado corresponde a un ente sobrenatural. Lo que para los investigadores de lo paranormal es un hallazgo sin precedentes, para otros podría tratarse de una confusión, un montaje o la representación de un ritual humano malinterpretado.
Aun con estas reservas, la leyenda del Tlahuelpuchi volvió a ocupar titulares gracias a la emisión del documental. Medios nacionales retomaron la historia, incrementando su viralidad y colocando nuevamente en la conversación pública a esta figura que forma parte del imaginario sobrenatural mexicano. El episodio no solo sirvió para avivar el interés en los relatos de brujería y vampirismo en el país, sino que también reforzó la vigencia de un mito que, pese al paso del tiempo, continúa fascinando y atemorizando por igual.
